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Jóvenes rapanui exploraron la biodiversidad del sur de Chile

hinarere en melimoyu 1Apasionados por la ciencia y la conservación ambiental, escolares del grupo Hinerere O Te Vaikava, o Descendientes del Mar, recorrieron más de 5 mil kilómetros para llegar a Chiloé y Aysén.

El frío húmedo, la frondosa vegetación y la gran variedad de especies terrestres y marinas fue lo que más llamó la atención de los 12 estudiantes rapanuís durante su primera expedición científica fuera de la isla que realizaron la segunda semana de marzo.

Acostumbrados a un clima y océano cálidos, exploraron la Isla Grande de Chiloé y la Reserva Natural Melimoyu, en Aysén, gracias a una invitación de la Fundación Meri y el apoyo de la Municipalidad de Rapa Nui.

hinarere en melimoyu 2Los jóvenes, de entre 13 y 19 años, pertenecen a la agrupación Hinerere O Te Vaikava (Descendientes del Mar), creada hace tres años por Daniela Cisternas, profesora de Biología y Ciencias Naturales del Colegio Católico Hermano Eugenio Eyraud, donde estudia la mayoría de los hinarere en melimoyu 6miembros del grupo.

El fortalecimiento de la conciencia sobre la conservación marina es su principal objetivo, que abordan a través de la teoría, la observación y la práctica en la isla. Un trabajo que tiene sus frutos: ya son tres generaciones de ex miembros que cursan carreras como Biología Marina y Oceanografía en el continente.

"Esta expedición les abrió el mundo a los rapanuís que fueron. Fue súper importante, porque visitaron un lugar donde se vive la conservación, no solo se estudia", cuenta Daniela Cisternas, quien viajó a cargo del grupo.

hinarere en melimoyu 7Luego de una travesía de más de cinco mil kilómetros pudieron conocer lugares como el Astillero Zegers, el Parque Tantauco y diversos senderos. Para llegar a Melimoyu, pasaron más de 10 horas en la barcaza "Queulat", y aunque les advirtieron que era poco probable, pudieron ver delfines australes nadando cerca de la embarcación.

Al llegar a la reserva, científicos de la Fundación Meri los guiaron entre los abundantes helechos y coigües y, más tarde, compartieron con gente del pueblo de Melimoyu.

"Ha sido una de las experiencias más lindas que he vivido. He viajado y conozco distintas realidades, pero la del sur es demasiado maravillosa", cuenta Ovahe Edmunds (16) con emoción. Es alumna de cuarto medio, piensa estudiar Ingeniería y luego Biología Marina, para desarrollar proyectos de protección del océano y sus especies.

Mihi'ua Lagos (14), también miembro de Hinerere, al igual que el resto se preocupa por la biodiversidad que está en riesgo. "El cambio climático es un tema que me causa mucha tristeza y preocupación, principalmente porque es un fenómeno muy rápido y la gente no toma conciencia", dice la estudiante.

"La educación ambiental es el camino para generar soluciones a los problemas de la sociedad actual", dice Cisternas, quien es muy cercana a sus alumnos y los guía en su formación educativa y valórica. "Es una herramienta para formar personas integrales que entienden que somos parte de un ecosistema y no dueños de él".